TC: criterios para otorgar la pensión vitalicia en caso de enfermedad ocupacional

La pensión de invalidez vitalicia que corresponde al trabajador por haber adquirido una enfermedad profesional u ocupacional, como la neumoconiosis, deberá abonarse desde la fecha del pronunciamiento médico que acredite la existencia de dicha afección.

Este criterio jurisprudencial se desprende de la sentencia recaída en el Expediente N° 06276-2013-PA/TC, expedida por el Tribunal Constitucional (TC) al resolver una demanda de amparo.

Mediante esta decisión, el máximo intérprete de la Constitución declaró fundada una acción de amparo interpuesta por un extrabajador al haber ejercido labores de oficial, ayudante y albañil para una empresa minera.

Como demandante solicitaba el reconocimiento de su pensión de invalidez vitalicia por enfermedad profesional, al haber adquirido como producto de su trabajo neumoconiosis, hipoacusia y trauma acústico crónico con 55% de menoscabo.

Respecto al momento en que se generó este derecho, para el TC tal contingencia deberá fijarse desde la fecha del pronunciamiento médico que acredita la existencia de la enfermedad profesional, pues el beneficio deriva justamente del mal que aqueja al demandante. Por ello, estimó que a partir de dicha fecha debía abonar la pensión vitalicia.

A criterio del máximo intérprete de la Constitución, en el caso de las enfermedades profesionales originadas por la exposición a polvos minerales esclerógenos, tratándose de la neumoconiosis (silicosis), la antracosis y la asbestosis, el nexo o relación de causalidad se presume si se trata de trabajadores mineros que laboran en minas subterráneas o de tajo abierto, y siempre y cuando el demandante haya desempeñado actividades de trabajo de riesgo, ya que constituyen enfermedades irreversibles y degenerativas causadas por la exposición a esos polvos.

Apuntes

La neumoconiosis es un conjunto de enfermedades pulmonares producidas por la inhalación de polvo y la consecuente deposición de residuos sólidos inorgánicos o partículas orgánicas en los bronquios, los ganglios linfáticos y/o el parénquima pulmonar, con o sin disfunción respiratoria asociada.

Fuente: “El Peruano”, 16 de junio de 2015.