Concilia Perú plantea la cultura de paz desde la conciliación extrajudicial

A la conciliación extrajudicial no hay que juzgarla solo por la utilidad que presta al Poder Judicial, desjudicializando los conflictos. Su valor reside en ser una propedéutica para la paz. La cultura de paz es el fin institucional de la conciliación debido a que incentiva una actitud ética de los justiciables, en su búsqueda dialogada y consensual de una solución a sus controversias.


En la conciliación extrajudicial la justicia es entendida como la equidad que les devuelve a las partes de un conflicto su derecho a ser protagonistas también de la solución.


Esta justicia eleva la calidad de los justiciables cuando los invita a un reconocimiento mutuo de lo que les corresponde a cada uno. No se trata de un simple regateo, ni de alcanzar acuerdos de espaldas al derecho o al orden público. Las partes negocian sobre sus derechos disponibles renunciando, no a la justicia que les asiste, pero sí a la intransigencia y a la falta de reconocimiento del derecho del otro.


La conciliación extrajudicial colabora con la disminución de la carga procesal y encara la lentitud de la administración de justicia. Sin embargo, no solo tiene una función asistencial al órgano jurisdiccional. Tan importante como su rol procesal dentro del ordenamiento jurídico, la conciliación extrajudicial tiene una función sustantiva, en virtud de la cual el artículo primero de la Ley Nº 26872 declara su interés nacional. Me refiero a la promoción de una cultura de paz.


El sentido y la importancia de obligar a nuestros conciudadanos a agotar el intento conciliatorio son iguales al sentido e importancia de obligarlos a sufragar en cada elección: hay un interés democrático superior. En el caso del derecho (y deber) de sufragar el fin es el fortalecimiento de la institucionalidad democrática.

En lo que respecta a la conciliación extrajudicial, el derecho (y deber) de (intentar) conciliar es en aras de institucionalizar la cultura de paz en el Perú.


Por: Carlos Castillo Rafael Coordinador del Programa de Arbitraje Popular del Minjus.


Fuente: El Peruano