Sueldo mínimo: La actual productividad laboral no justificaría un incremento

El argumento más común para justificar un incremento del sueldo mínimo es la evolución de la productividad de los trabajadores. Sin embargo, la evolución reciente de la productividad laboral y el sueldo mínimo del país puede dividirse en dos períodos, los cuales muestran que un aumento del sueldo mínimo carece de sustento técnico.

Entre el 2003 y el 2010, la productividad creció a una tasa promedio anual de 4.1%, mientras que el sueldo mínimo a 3.4%, es decir, a una tasa rezagada. Sin embargo, en los últimos tres años las tendencias se revirtieron. El gobierno de Ollanta Humala realizó un aumento del sueldo mínimo, con el argumento de que su evolución estaba rezagada respecto al crecimiento de la productividad. El aumento llevó a que el sueldo mínimo creciera a un ritmo de 5.4% promedio anual—. En cambio, el ritmo de crecimiento de la productividad se redujo al promedio anual de 3.2% en los últimos tres años, debido a la desaceleración económica.

Según la Cámara de Comercio de Lima, la productividad laboral apenas creció 0.5% en el 2014. Se trata del ritmo más bajo desde la crisis del 2009, cuando cayó 1%.

En consecuencia, un incremento del sueldo mínimo no podría justificarse por la evolución de la productividad, dado el menor crecimiento de este indicador.

Diferenciados

Por otro lado, la productividad laboral es altamente heterogénea en el Perú, por lo que un aumento del sueldo mínimo también debería tomar en cuenta esta realidad. “Para considerar la productividad en la determinación del sueldo mínimo, se debe considerar la productividad del sector que está afecto al salario mínimo, no la del promedio de la economía” señala Juan Mendoza, director de la maestría en economía de la Universidad del Pacífico.

La diferencias de productividad entre sectores económicos son muy altas. “En una base promedio de 100, el sector servicios tiene una productividad de 260, mientras que en comercio llega a 80 y en agro, solo 30”, afirma José Carlos Saavedra, jefe de macroeconomía de APOYO Consultoría. A finales del 2014, el Banco Central de Reserva (BCR) publicó un estudio en el que calculó la productividad laboral de los diversas industrias por país, y coincidió en gran medida con los resultados de APOYO. Los sectores con mayor productividad laboral promedio, según el estudio, son minería, electricidad e intermediación financiera; los más rezagados son agro, pesca y construcción.

La productividad también varía de acuerdo según el tamaño de la empresa. “Si el promedio de productividad fuera 100, la productividad de una micro empresa es 50, mientras que la de una grande es 700”, afirma Saavedra.

A nivel internacional, la productividad laboral en el Perú está por debajo de los países de la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México). “Mientras que un peruano promedio produce US$1,000, un colombiano está en US$1,400, un mexicano US$2,000 y un chileno US$2,800”, señala Saavedra. Además, la relación sueldo mínimo/salario promedio— está por encima de la registrada por los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), organización de países al cual el Perú aspira ser miembro. La relación sueldo mínimo/salario promedio de la OCDE al 2013 es de 40%, y ningún país miembro supera el 50%. Pero según APOYO Consultoría, en el Perú ese ratio llega a 60%. En las micro y pequeñas empresas peruanas —donde la productividad es menor y el salario promedio es más bajo— ese ratio alcanza el 80%, sostiene la consultora.

En consecuencia, un incremento del sueldo mínimo incrementaría ese ratio —que ya de por sí es alto a nivel internacional—, y premiaría a una productividad baja en términos relativos.

No ayuda

Incluso en un escenario en el que un aumento en la productividad justificara un alza del sueldo mínimo, este no necesariamente ayudaría a reactivar la economía, dado su impacto limitado en la actividad económica. “Sólo el 1%-1.5% de la población económicamente activa (PEA) recibe el sueldo mínimo, por lo tanto un incremento de ese sueldo tendría efectos marginales sobre la economía peruana“, afirma Mendoza.

Más bien, un mayor sueldo mínimo generaría mayores barreras para la generación de empleo —el costo relativo de la mano de obra se hace más caro—, sobre todo para las empresas más pequeñas, que tienen un menor margen entre su costo de producción y sus ingresos. Por ello incentivaría el subempleo y la informalidad.

“Semana Económica”, 14 de mayo de 2015