Se reinicia juicio oral por matanza de 12 campesinos en Collpa Cashahui

Natividad Quispe Gómez todavía vive y está  sola en la provincia cusqueña de Antabamba. El 26 de abril de 1990 perdió a su esposo Víctor Huachaca Flores. Él y otros 11 comuneros murieron al estallar una carga de dinamita colocada por militares. Para evitar que alguno quedara vivo los remataron a balazos en la comunidad de Collpa Cashahui, distrito de Llusco, en Chumbivilcas. 

En esa época, el Perú se desangraba por la violencia política. A pesar de los años, Natividad no puede contener las lágrimas al recordar el suceso: “Los soldados detuvieron a mi esposo. Toda la noche lo castigaron. Por la mañana intenté buscarlo pero los soldados no me dejaron pasar. Uno me dijo: mujer regresa, ya he matado a tu esposo, a ti también te voy a matar. Dispararon. Me asusté y volví a mi casa. Después lo encontré (a Víctor) muerto, calato y con su boca llena de sangre”.

La mujer viajó 12 horas de Antabamba a Yauri, capital de Espinar, a 5 horas de Cusco, para contar su desgarradora historia a los jueces del colegiado B de la Sala Penal Nacional. La semana pasada, los jueces  fueron a Yauri para recoger la manifestación de 100 testigos, en su mayoría familiares. 

La matanza quedó en la impunidad por 24 años. El caso llegó a los tribunales dos meses después del crimen, pero el Juzgado de Chumbivilcas lo archivó. En 1996 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ordenó que se vuelva a juzgar el caso.Ahora doña Natividad (68) tiene la esperanza de encontrar justicia.

El calvario de estas familias empezó cuando una patrulla de la base de Antabamba (Apurímac), zona limítrofe con  Cusco, detuvo a un grupo de campesinos por supuestos vínculos con Sendero Luminoso. Fueron torturados para que confiesen que eran terroristas. 

Semidesnudos y ensangrentados los llevaron hasta el cerro Capollullo donde los mataron y enterraron. Al mando de los militares estaba el teniente EP, Alan Olivari Medina.

Agazapada, María Pacco fue testigo de la brutal escena. Entre las víctimas estaban sus hijos Juan (19) y Zenón (17) Huisa Pacco y su yerno Telésforo. Antes había intentado convencer a los militares de la inocencia de sus familiares. Desde entonces buscaba justicia. Murió el 2013.

Fiscalía pide 35 años de cárcel

La Fiscalía ha identificado a los presuntos asesinos como Jaime Pando Navarrete, capitán EP (r) de la base contrasubversiva de Antabamba; teniente (r) Alan Olivari ; y los soldados (r) Federico Cahuascanco Pucho, Mario Cruz Porcela, Felipe Montañez Ccama, Beltrán Tapia Carrasco, Alberto Alviz Medina y José Pérez Quispe. 

Para cada uno la Fiscalía pide 35 años de prisión por los presuntos delitos de asesinato, lesiones graves, desaparición y violencia sexual, ya que agredieron sexualmente a dos campesinas. 

Fuente: “La República”, 10 de noviembre de 2014.