Aumenta productividad en atención de casos tributarios

A año y medio de funcionamiento, los juzgados tributarios vienen respondiendo a los fines para los que fueron creados, como la tramitación expeditiva de procesos, la expedición oportuna de sentencias y la duración razonable del proceso.

Así lo sostuvo el magistrado de la Corte de Lima, Percy Salas Ferro, al realizar un balance de esta subespecialidad, creado en julio de 2013.

Por tanto, anotó que en celeridad procesal, la justicia tributaria avanzó en la calificación de demandas dentro del plazo de cinco días; la concentración de varios actos procesales respecto al saneamiento; el traslado electrónico de los dictámenes fiscales y la emisión de sentencias en plazos cada vez más cortos, cumpliendo en muchos casos los 15 días que exige el ordenamiento, salvo se trate de controversias complejas.

Duración promedio

Respecto a la duración de los procesos, detalló que estos son mucho menores que cuando se tramitaban en los juzgados generales. “La duración promedio de los procesos en primera instancia es de ocho meses; incluso algunos juzgados han reportado procesos que han durado cinco meses”.

Mientras que en productividad, detalló que en 2014 los juzgados tributarios dictaron 1,708 sentencias y autos finales, que representaron el 196% de la producción proyectada de 2013.

Dicho indicador es el resultado del sostenido incremento de la productividad de cada uno de los órganos jurisdiccionales, afirmó Salas.

En este período, asimismo, se dio prioridad al uso de las notificaciones electrónicas, que al incrementarse significativamente han contribuido a disminuir la duración de los procesos citados.

El magistrado destacó también la calidad de las sentencias como otro aporte importante para la efectividad de la subespecialidad. “Estas se obtienen de la uniformidad de criterios en las decisiones adoptadas respecto a casos similares, hecho que contribuye a la predictibilidad”.

Igualmente, anotó, se fijaron criterios claros en relación con la admisión de demandas, tramitación de procesos y expedición de sentencias.

Salas mencionó también la atención al público como un hecho destacable a la labor de jueces y funcionarios de la subespecialidad. “Se ha mejorado la puntualidad de las diligencias, la ausencia de quiebre de audiencias, la inexistencia de quejas ante los órganos de control y la ausencia de indicios de corrupción”.

Más resultados

La Corte de Lima informó, además, que los jueces de los juzgados contencioso administrativos con subespecialidad en temas de mercado también obtuvieron metas más efectivas en 2014.

En estos casos, se comunicó que habrían emitido sentencias aproximándose a los plazos procesales, reduciéndose también el trámite de los procesos de diez a doce meses.

Nuevos desafíos

La consolidación del uso generalizado de las notificaciones electrónicas, incluso para las sentencias, representa uno de los desafíos actuales de la justicia tributaria, anotó la autoridad. Otro será implementar el expediente electrónico, en la medida en que en Lima ya se digitalizan todos los documentos que ingresan y se expiden: como oficios, demandas, contestaciones, autos e incluso sentencias.

Pendientes

Para Salas, no obstante los avances, existen aspectos en que la justicia tributaria, en su conjunto, debe mejorar.

A la fecha, dijo, muchas de las demandas que llegan a los juzgados se refieren a obligaciones tributarias muy antiguas, como de 2002, 2003, 2004, 2005, etcétera.

Esto último debido a que el Tribunal Fiscal mantiene cierto retraso en la resolución de las apelaciones que conoce, anotó el magistrado.

“Es necesario reflexionar sobre esta situación y adoptar las medidas más idóneas para que todo el circuito de la justicia tributaria funcione bien”, dijo.

Fuente: “El Peruano”, 28 enero de 2015.